MANIFIESTO

MANIFIESTO

Dicen los viejos escritos que las diferentes lenguas nos llegaron del Cielo en forma de condena.
Que están aquí para confundirnos, para castigarnos.

Pero nada, ni siquiera los poderes divinos, son capaces de impedir que logremos entendernos.

Porque las palabras, hijas de cualquier idioma, han nacido para unirnos.

Soy traductor.
Soy la prueba de que hablar una lengua diferente no es una barrera suficientemente poderosa para evitar que podamos acercarnos.

Soy traductor.
Formo parte de aquellos que tratan de enmendar el Castigo de Babel.